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viernes, 6 de mayo de 2016

La gloria de Dios

En imagen observamos individuos que han alcanzado la gloria; ya en viaje de placer surgen movidos por la energía de vivos rayos solares.
A diferencia de aquellos que no logran avanzar; estos ahora tan livianos como el aire van y vienen enviciados de luz y sentimiento.
Buena vida
Pablo y Ana Borsani








viernes, 31 de julio de 2015

Capitán del alma

Observamos cómo se disuelven los contenidos, el acá y el mas allá reunidos en un solo lugar. La irradiación solar consolida el encuentro, el aire se nutre de admirables existencias. Están quienes opinan que son sucesos de dispareja dimensión, no obstante aquí las presentamos, tan acá que nos sorprende que se le nombre “más allá”.
Como es costumbre, así como lo capta la lente llega a ustedes; aguzar los sentidos y a disfrutar del anticipo que aportamos en  imagen.

Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma. (William Ernest Henley (1849-1903) Poeta y editor británico.)
Buena vida
Pablo y Ana Borsani 

La mirada profunda revela.

martes, 16 de diciembre de 2014

Posesión espiritual.

La forma en que una persona de allá, individuo que al poseer una composición diferente a la nuestra se vale en este caso de un cuerpo, mi perfil, el que lo asiste para recrearse, alcanzando hacerse visible para quienes saben mirar,  y es que mientras que ver es exclusivamente quedarse con lo superficial, mirar es tomar parte de la forma, del alma, del interior, de la esencia misma de la cosa. En cantidad de ocasiones advertimos figuras en la niebla, rayos solares, humo, arboles e infinidad de substancias las que facilitan una plataforma más firme que el mismo éter para manifestarse, algo similar a un vidrio que al empañarse deja al descubierto huellas que antes no eran visibles. Personajes con igual realidad que cualquiera de nosotros, sin más que recorriendo diferente zona del camino, lo que algunos despectivamente nombrarían fantasma, claramente seres humanos, antecesores de nosotros. La actitud de cada espíritu, a la que muchos le han hecho mala fama,  difiere acorde a como haya reaccionado al cambio la persona, hay quienes lo asumen con naturalidad y los hay malhumorados, insatisfechos con su evolución,  apresurados por regresar, incluso con tareas que ultimar, familia, etc. ello los convierte en seres fastidiosos, especialmente con ellos mismos ya que ahora con este avance poseen limitaciones importantes en cuanto a su intervención en "este mundo", se los puede reconocer por el rostro enojoso.
Buena vida
Pablo y Ana Borsani


lunes, 24 de marzo de 2014

La visión, nuestros ojos.

Frecuentemente nos hablan de que los espíritus, seres elementales o habitantes de otras dimensiones son seres energéticos, los que nos refieren que emplean sus sentidos para percibirlos comentan que registran la energía que emanan.  En general, salvo ciertas  excepciones debemos decir que no es así, debemos aclarar que con la presente explicación de ninguna manera pretendemos indicar que carecen de energía, si, y acorde a nuestras recientes investigaciones comprobamos que los percibimos, pero no por su sutil volumen energético, contrariamente ellos atraen energía de distintos elementos para sus funciones.
Intentaremos explicar en la forma más sencilla posible el porqué no es común visionarlos y a su vez veremos que no son energía pura.
 Comenzaremos diciendo que la visión, nuestros ojos, ven lo que el físico Alemán de origen Judío Albert Einstein bautizo con el nombre de fotón (1905 / 1917), El fotón es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético. Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas y las ondas de radio. El sentido de la vista o visión está asegurado por un órgano receptor, el ojo; una membrana, la retina, estos reciben las impresiones luminosas y las transmiten al cerebro por las vías ópticas. El ojo es la puerta de entrada por la que ingresan los estímulos luminosos que se transforman en impulsos eléctricos gracias a unas células especializadas de la retina que son los conos y los bastones. En el cerebro tiene lugar el complicado proceso de la percepción visual gracias al cual somos capaces de percibir la forma de los objetos, identificar distancias y detectar los colores y el movimiento.
Ahora notemos cómo interpreta la imagen una cámara digital fotográfica, estos aparatos concentran los rayos de luz sobre un elemento capaz de analizar la luz e interpretarla en lenguaje digital en forma numérica, este elemento se llama sensor electrónico, al disparar la cámara, la luz llega a un sensor CCD, el cual contiene en su interior millones de cuadritos llamados pixeles, que son los que forman una imagen cuando reciben luz.
Y ahí la prueba de que la energía no caracteriza a los seres antes enunciados, y el motivo por el cual, si, en  fotografías podemos capturar su imagen, sucede que la capacidad de ver de nuestros ojos y proceso del cerebro carece de regulación, procesamos siempre de la misma manera con mínima variación,  no siendo así con la cámara fotográfica, ella se adapta a baja luminancia y de esa manera hace posible la visión de infinidad de formas que pasan sin ser vistas por nuestros ojos, máxime al no ser sólido el objeto y con escasa  energía, digamos de baja luminosidad. La luz solar es energía, en realidad todo lo que posea energía en acción debería ser lumínico en proporción a la cantidad  que contenga, recuerdan, energía, fotones, forma en que procesamos la imagen tal como la cámara digital con sus millones de celdas llamados pixeles que son formadores de imagen al igual que los que posee nuestro cerebro que procesan la luz (energía electromagnética) enviada por nuestros ojos al cerebro.
Lo que no procesamos es carente de energía para hacerlo posible, al no ser sólidos, seres sutiles no reflejan la iluminación ambiente, por lo cual sortean nuestra visión.  

Como habrán notado no hay nada extraño, ni mágico separadamente de  la creación,  estamos camino al conocimiento sin saber cuánto trecho queda por recorrer.
Buena vida queridos lectores.
Pablo y Ana Borsani
 Ana Borsani junto a sus amiguitos