jueves, 3 de marzo de 2016

Dos y por testigo el viento

La fotografía nos permite apreciar a un ángel junto a mi pecho, es el poderío del vínculo quien lo demora, siente el deseo de detener el tiempo sabiendo este su lugar.
Luna, amada hija perruna del corazón, llevas memorias, afecto e inolvidables recuerdos, amor el tuyo como pocos humanos conocemos.
Mi rostro no parece ser, diríamos que el perfil que se distingue corresponde a otra figura, esa que sólo puede observarse desde la vereda opuesta; dos y por testigo el viento.
Buena vida
Pablo y Ana Borsani





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