jueves, 4 de agosto de 2016

Frontera de la ilusión

No solo dedicamos este sitio a la presentación fotográfica, las conclusiones también tienen su espacio, lugar que ocuparemos hoy para develar la forma como se percibe el escenario, esencialmente ese escenario que no descubre la visión.
Comenzaremos diciendo que nuestros ojos, ven lo que el científico Albert Einstein bautizo con el nombre de fotón, El fotón es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético. Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas y las ondas de radio. La información recibida por nuestros ojos en fotones es enviada a la corriente nerviosa que los conecta con el cerebro el cual convierte esa señal en visión. 
Las cámaras fotográficas digitales concentran los rayos de luz sobre un elemento capaz de analizar la luz e interpretarla en lenguaje digital, en forma numérica, este elemento se llama sensor electrónico, al disparar la cámara, la luz llega a un sensor CCD, (Charge Coupled Device), el cual contiene en su interior millones de cuadritos llamados pixeles, que son los que forman una imagen cuando reciben luz.
Esto prueba que la energía no caracteriza a los seres sutiles, y da cuenta del motivo por el cual en las fotografías podemos capturar siluetas que hubiesen pasado desapercibidas de otro modo; sucede que la capacidad de ver de nuestros ojos y proceso del cerebro es fijo, procesamos continuamente del mismo modo, con mínimas variaciones,  no sucediendo así con la cámara fotográfica debido a que ella se adapta a baja luminosidad y así posibilita el descubrimiento de infinidad de formas inadvertidas, máxime, no siendo sólido el objeto y de escasa  energía o baja irradiación. La luz solar es energía la cual ilumina, en realidad todo lo que posee energía es lumínico en proporción a la cantidad  que contenga.
Lo que no procesa nuestra visión es carente de energía o sutil e incapaz de variar ante la iluminación impropia. El día es energía, lo traduce así como lo apreciamos diariamente nuestro cerebro una vez recibido el mensaje por medio de los ojos en forma de ondas electromagnéticas.

La quimera limita el conocimiento dejando a manera de trofeo la ignorancia, solo la razón nos crea libres.

Buena vida
Pablo y Ana Borsani





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